- Ganas de mover las piernas
- Hormigueo
- Electrifique
- Tire de
- Pinchando
- Quemando
- Caminar de hormigas
- Sensación de presión
- Calambres
- Sensación de frío o calor
- movimientos involuntarios de las piernas
- Dolor
- predisposición genética
- Alteración del metabolismo del hierro
- Disfunciones en el metabolismo de la dopamina
- Falta de nutrientes
- Medicamentos
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Conceptos básicos
El síndrome de las piernas inquietas, abreviado SPI, es una enfermedad neurológica y se manifiesta por un impulso incontrolable de mover las piernas, generalmente por la noche o en situaciones de reposo, que suele ir asociado a dolor o sensaciones desagradables. Se caracteriza por una mejoría de los síntomas mediante el movimiento o la actividad física. Los síntomas suelen ser la causa de alteraciones del sueño y de la reducción de la calidad del mismo.
En los países industrializados occidentales, la prevalencia en función de la edad es del 7-10%, lo que convierte al SPI en uno de los trastornos neurológicos más frecuentes, junto con la migraña.
Las causas exactas del SPI aún no se han aclarado suficientemente. Se supone que existe una génesis multifactorial en la que intervienen alteraciones del metabolismo del hierro y cambios en los sistemas mensajeros (neurotransmisores) del cerebro. Además, en muchos casos existe una predisposición genética que favorece la enfermedad.
Según la directriz sobre el síndrome de las piernas inquietas publicada en 2022, el cuadro clínico se desarrolla a través de una interacción de factores genéticos, socioeconómicos y ambientales, así como de comorbilidades (enfermedades concomitantes).
Ya en el siglo XVII, Thomas Willis describió una forma de inquietud con necesidad de moverse. El término "síndrome de las piernas inquietas" se utiliza desde 1945 y significa literalmente "síndrome de las piernas inquietas".

Causas
Las causas exactas del síndrome aún no están suficientemente claras y son objeto de investigación en la actualidad. Se barajan los siguientes mecanismos como factores en el desarrollo del síndrome:
- Alteración del metabolismo del hierro y de la dopamina en el cerebro:
El hierro es un cofactor importante en la formación endógena de dopamina. Con la ayuda del aminoácido tirosina, se forma el precursor de la dopamina L-dopa. Este proceso sigue un ritmo diurno, lo que podría explicar el empeoramiento de los síntomas por la noche.
La alteración del metabolismo del hierro en el SPI suele limitarse al cerebro, pero también puede asociarse a una deficiencia de hierro en todo el organismo. Se supone que la carencia local de hierro perturba el suministro de oxígeno al cerebro. Esto provoca anomalías en los sistemas neurotransmisores como la dopamina, la adenosina y el glutamato y, en consecuencia, alteraciones en importantes vías neuronales del cerebro (ganglios basales). - Predisposición genética:
Debido a la acumulación de trastornos del SPI en las familias, se supone que existe una predisposición genética. Ya se ha descubierto un gran número de variaciones genéticas que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar SPI. - Otras enfermedades:
Otras enfermedades se combinan con el SPI. Entre ellas figuran la insuficiencia renal, la hiperuricemia, las polineuropatías, las enfermedades hepáticas, los trastornos de ansiedad, la depresión, la demencia, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, la migraña, las enfermedades tiroideas y las enfermedades pulmonares. A menudo es difícil demostrar si los trastornos son una causa causal del SPI o si se producen de forma coincidente. - Falta de nutrientes:
Además de la falta de hierro, la carencia de vitamina B12, vitamina D o ácido fólico también puede provocar el síndrome de las piernas inquietas o síntomas similares al SPI. - Medicamentos:
La toma de antidepresivos, neurolépticos, antieméticos o medicación tiroidea, entre otros, puede desencadenar como efecto secundario el SPI o molestias similares al SPI.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes son:
- Ganas de moverse e inquietud de las extremidades (principalmente las piernas).
- Sensaciones anormales como hormigueo, eléctricas, tirones, escozor, quemazón, formicación, sensación de presión, calambres, sensación de calor o frío.
- Movimientos involuntarios de las piernas
- Dolor
Los síntomas suelen aparecer por la noche o durante periodos de reposo físico y al tumbarse. Por lo general, ceder a la necesidad de moverse conduce a un alivio inmediato de las sensaciones.

Consecuencias de los síntomas:
- Disminución de la calidad del sueño
- Alteraciones del sueño
- Somnolencia diurna
- Agotamiento crónico
- Problemas de concentración
- Mareos, dolores de cabeza
- Depresión
Diagnóstico
El SPI se diagnostica principalmente en función de los síntomas típicos. Para el diagnóstico deben cumplirse los cinco criterios:
- Necesidad imperiosa de mover las piernas, generalmente acompañada de dolor o molestias.
- La necesidad de mover las piernas y el dolor o las molestias que la acompañan empeoran cuando el paciente está en reposo o tumbado/sentado.
- La necesidad de mover las piernas y el dolor o las molestias que la acompañan mejoran con la actividad física.
- La necesidad de mover las piernas y el dolor o las molestias que la acompañan aparecen o empeoran sólo por la tarde o por la noche.
- Los síntomas no pueden explicarse por otros diagnósticos o tratamientos médicos.
No son necesarios otros exámenes para el diagnóstico, pero pueden ser útiles. Suelen utilizarse catálogos de criterios (evaluaciones) para describir la manifestación y la gravedad de la enfermedad.
Los criterios adicionales para el diagnóstico, que no tienen que cumplirse necesariamente, son:
- Respuesta (o mejoría de los síntomas) a la medicación dopaminérgica (por ejemplo, administración de L-dopa, también denominada prueba de L-dopa).
- Antecedentes familiares positivos
- Movimientos periódicos de las piernas durante el sueño en un laboratorio del sueño
- Alteraciones del sueño y consecuencias resultantes

Antes de establecer un diagnóstico definitivo, también deben descartarse los trastornos ferropénicos o la insuficiencia renal. Deben determinarse los valores de hierro y el recuento sanguíneo en el momento del diagnóstico, al inicio del tratamiento y siempre que empeoren los síntomas. La polisomnografía (examen en un laboratorio del sueño) no es necesaria urgentemente para el diagnóstico, pero a menudo puede ser útil.
Terapia
El tratamiento del síndrome de las piernas inquietas se basa en el nivel de sufrimiento individual del paciente. La terapia de las enfermedades concomitantes puede aliviar o eliminar por completo los síntomas del SPI. Hasta ahora, sólo es posible un tratamiento sintomático.
Enfoques terapéuticos no farmacológicos:
- Cambios en los hábitos de vida
- Buena higiene del sueño
- Dieta equilibrada y evitar el alcohol y el café
- Actividad física moderada
Alivio agudo:
- Masajes
- Geles refrescantes
- Baños
- Distracción mental
Medicación:
La toma de medicación para aliviar los síntomas del SPI debe discutirse con un médico y debe adaptarse a los síntomas individuales del paciente. Las opciones incluyen:
- Tratamiento con medicamentos que actúan sobre la dopamina, incluyendo L-dopa y agonistas dopaminérgicos (incluyendo pramipexol, ropinirol, rotigotina).
- Tratamiento con opiáceos como oxicodona, codeína u oxicodona en combinación con naloxona.
- Tratamiento con anticonvulsivantes y antiepilépticos como gabapentina, pregabalina, clonazepam, carbamazepina, ácido valproico y clonidina.
- Sustitución de hierro en combinación con vitamina C para niveles bajos de hierro en sangre.
El tratamiento con fármacos dopaminérgicos puede dar lugar a la llamada aumentación. Se trata de la amplificación de los síntomas por la medicación. En caso de aumento con L-dopa, la terapia se cambia a agonistas dopaminérgicos. Si también se observa aumento con esta medicación, pueden utilizarse opiáceos.
Previsión
Dado que el síndrome en sí no puede curarse, sólo pueden tratarse los síntomas con distintos enfoques terapéuticos. Los síntomas suelen ser leves al principio y a menudo no requieren tratamiento. Es posible que empeoren con el tiempo. Dado que el SPI es una enfermedad crónica, suele requerir tratamiento de por vida.
Prevención
Con predisposición genética, la prevención directa del síndrome de las piernas inquietas es difícil o imposible. Un estilo de vida consistente en dormir lo suficiente, una dieta equilibrada y una actividad física moderada puede tener un efecto preventivo sobre los síntomas del SPI.

Autor
Olivia Malvani, BSc
Estudiante de ciencias de la nutrición
Como estudiante de ciencias de la nutrición, escribe artículos de revista sobre temas médico-farmacéuticos de actualidad y los combina con su interés personal por la nutrición preventiva y la promoción de la salud.

Revisor
Dr. med. univ. Bernhard Peuker, MSc
Doctor
Bernhard Peuker es profesor y asesor médico en Medikamio y trabaja como médico en Viena. Su trabajo se basa en sus conocimientos clínicos, su experiencia práctica y su pasión científica.
Principios editoriales
Toda la información procede de fuentes verificadas (instituciones reconocidas, especialistas, estudios de universidades de prestigio). Damos gran importancia a la cualificación de los autores y al fundamento científico de la información.