- Flatulencia
- Sensación de plenitud
- Malestar
- Dolor durante la defecación
- Pujos durante la defecación
- Cansancio (Fatiga)
- Fatiga
- Náuseas
- Vómitos
- Pérdida de apetito
- estilo de vida poco saludable
- Falta de ejercicio
- Síndrome del intestino irritable
- Medicamentos
- Viajar
- Obtipación de tránsito lento
- Estrés
- dieta baja en fibra
- Embarazo
- Enfermedades neurológicas
- Falta de líquidos
- cambios rectales
- Cambio de hábitos alimentarios
- Laxante
- Terapia nutricional
- Supositorio
- procedimiento quirúrgico
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Conceptos básicos
El término estreñimiento procede del latín "obstipatio", que significa acumulación o congestión. El estreñimiento ocasional suele resolverse por sí solo. En el caso del estreñimiento crónico, a menudo se desconoce el desencadenante exacto. Alrededor del 15% de la población padece estreñimiento. Antes de tomar laxantes, los afectados deberían probar primero un suplemento de fibra y medidas dietéticas.

La frecuencia normal de las deposiciones varía de una persona a otra y suele oscilar entre tres veces al día y tres veces a la semana. Sin embargo, si las deposiciones se producen con menos frecuencia que tres veces por semana y van acompañadas de otros síntomas, como un gran esfuerzo, cabe suponer que se trata de estreñimiento. En este caso, las heces suelen tener una consistencia dura y la defecación se hace cada vez más difícil.
Frecuencia
En la edad adulta joven, las mujeres se ven afectadas por el estreñimiento unas dos o tres veces más que los hombres. En edades más avanzadas, los hombres sufren estreñimiento con la misma frecuencia que las mujeres.
Causas
El estreñimiento de corta duración suele denominarse estreñimiento del viajero (por ejemplo, cuando la rutina diaria está determinada por otras personas). En algunos casos, esta forma de estreñimiento también está provocada por otras circunstancias socioculturales o por el encamamiento.
Los factores desencadenantes del estreñimiento crónico suelen ser desconocidos. En las formas graves de retraso del tránsito (estreñimiento de tránsito lento), se supone que existen problemas con el sistema nervioso intestinal del organismo. El embarazo también puede provocar estreñimiento. En las enfermedades neurológicas, los síntomas del estreñimiento suelen presentarse en combinación con otras dolencias, aunque en este caso el estreñimiento rara vez puede tratarse eficazmente.
La medicación como causa del estreñimiento:
Medicamentos que favorecen el estreñimiento | Medida de tratamiento |
Antihipertensivos (p. ej. antagonistas del calcio, clonidina) | Otra clase (p. ej. inhibidores de la ECA) |
Antipsicóticos, antidepresivos cíclicos, anticonvulsivos, antiparkinsonianos | Laxantes |
opiáceos | Laxantes o antagonistas opioides de acción periférica (PAMORA) |
En caso de estreñimiento inducido por fármacos, en primer lugar debe comprobarse la indicación y la dosis necesaria del medicamento prescrito. En caso necesario, puede ser útil cambiar a un agente menos estreñidor.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo asegurados para el desarrollo del estreñimiento son
actividad física reducida
estrés emocional
medicación (por ejemplo, antidepresivos, opiáceos)
Enfermedades neurológicas (por ejemplo, enfermedad de Parkinson)
Cambios rectales
Cambios en los hábitos alimentarios
Ingesta insuficiente de fibra alimentaria
Reducción de la ingesta de líquidos
Síntomas
Para la mayoría de los afectados, los principales síntomas del estreñimiento son sensación de plenitud, heces duras o mucho esfuerzo al defecar. Además, a veces aparecen otras molestias como dolores de cabeza, cansancio, fatiga, sensación de presión, flatulencias, pocos ruidos intestinales, una masa palpable en el abdomen, náuseas, náuseas o pérdida de apetito. Los pacientes con estreñimiento crónico sufren a menudo una disminución de su calidad de vida.
Los llamados "criterios de Roma" definen los criterios para diagnosticar el estreñimiento crónico:
Al menos dos de los siguientes síntomas durante un periodo ≥ 3 meses con un inicio ≥ 6 meses:
Esfuerzo intenso con > 25% de las deposiciones.
Heces bulbosas o duras en > 25% de las deposiciones
Sensación de evacuación incompleta con > 25 % de las deposiciones
Sensación de bloqueo anorrectal en > 25 % de las defecaciones
Maniobras manuales de evacuación necesarias en > 25% de las defecaciones (p. ej., evacuación digital, apoyo manual del suelo pélvico)
Menos de 3 defecaciones/semana
Sin heces no formadas o sin criterios suficientes de síndrome de intestino irritable
Diagnóstico
En el diagnóstico del estreñimiento, una historia clínica detallada suele ser suficiente para establecer el diagnóstico. La exploración física sirve principalmente para descartar problemas orgánicos y anatómicos. Si no hay síntomas de alarma (por ejemplo, heces sanguinolentas) y el diagnóstico básico sigue siendo anodino, debe iniciarse primero un tratamiento de prueba.
Los siguientes exámenes son útiles en el diagnóstico del estreñimiento, pero normalmente sólo se tienen en cuenta tras varios intentos infructuosos de tratamiento:
Diagnóstico ampliado (para excluir formas neurológicas o endocrinológicas de estreñimiento, el llamado estreñimiento secundario).
Defecografía (detecta problemas morfológicos y anatómicos como un rectocele)
Manometría anorrectal (patológica si no hay relajación del músculo del esfínter al pujar)
Medición del tiempo de tránsito con marcadores radiopacos (normal < aprox. 70 h) constituye la base para el diagnóstico del tránsito colónico lento (la llamada obstrucción de tránsito lento, tiempo de tránsito muy superior a 100 horas)
El estreñimiento ocasional (por ejemplo, durante los viajes) suele ser autolimitado y puede tratarse con laxantes si es necesario. Además del estreñimiento, la obstrucción intestinal suele provocar otros síntomas graves, como vómitos o dolor tipo cólico.
Otras exploraciones en el curso de una investigación del estreñimiento son, por ejemplo
Palpación digital del recto y palpación del abdomen.
Análisis de sangre con examen de los valores electrolíticos (especialmente potasio), parámetros tiroideos (p. ej. TSH) y una prueba de sangre oculta (no visible) en las heces.
Ecografía abdominal y colonoscopia.
Terapia
En general, la reducción de la frecuencia de las deposiciones no supone ningún inconveniente para la salud física. Sin embargo, las personas que padecen estreñimiento deben seguir todas las ganas de defecar y no reprimirlas. Las actividades físicas, como el deporte, suelen provocar ganas de defecar en personas que no padecen estreñimiento. Sin embargo, la eficacia del ejercicio físico para las personas estreñidas es controvertida.

Las intervenciones quirúrgicas sólo se utilizan en casos poco frecuentes de síntomas de estreñimiento. Si el estreñimiento está provocado por opiáceos, se recomienda un ensayo terapéutico con antagonistas opiáceos de acción periférica (PAMORA).
La indicación de la terapia suele depender del nivel de sufrimiento de la persona afectada. Si el estreñimiento es secundario a una enfermedad como la diverticulitis, la enfermedad de Crohn o las hemorroides, la enfermedad debe tratarse en primer lugar.
Medidas generales para el estreñimiento crónico:
Medida | Nivel de evidencia |
Educación sobre la frecuencia de las deposiciones | Recomendación |
Tiempo para ir al baño | Recomendado |
Desayunar | Recomendado |
Ingesta adecuada de líquidos | Recomendado |
Aumentar aún más la ingesta de líquidos | No recomendado |
Aumentar la actividad física | Posiblemente eficaz |
Probar el tratamiento con fibra dietética | Recomendado |
Nutrición
El desayuno aumenta en gran medida la actividad motora del intestino grueso. El intestino grueso también trabaja más intensamente después de levantarse, por lo que se recomienda desayunar seguido de una visita al baño. Aumentar la cantidad normal de líquido bebido a 1,5 o 2 litros no tiene ningún efecto terapéutico adicional sobre el estreñimiento. Sin embargo, si existe un déficit de líquidos, éste debe compensarse.
Antes del tratamiento con laxantes, debe probarse la administración de fibra dietética. Si los síntomas remiten, no es necesario realizar más diagnósticos. Los alimentos que aumentan el volumen de las heces son los productos integrales, el salvado de trigo y las cáscaras de psyllium. En cambio, la fruta, la verdura y, sobre todo, las ensaladas contienen menos fibra. Sin embargo, algunos tipos especiales de fruta (por ejemplo, las ciruelas pasas) suelen contener una gran cantidad de sorbitol, que en sí mismo tiene un efecto laxante. El azúcar de la leche (lactosa) en forma de leche o en polvo también tiene un efecto laxante si se supera la capacidad intestinal de absorción de lactosa.
Tratamiento de la disinergia del suelo pélvico
Si con diversas medidas nutricionales se consigue aumentar el volumen de las heces, también se elimina el esfuerzo o la contracción paradójica del músculo del esfínter. El "trastorno operatorio" también puede eliminarse explicando a los afectados la función del esfínter y practicando la presión con relajación del músculo del esfínter durante la palpación digital. Aún más eficaz es el llamado "entrenamiento de biorretroalimentación", que se realiza en casa con un equipo especial.
Laxantes
La dosis y la frecuencia de la mayoría de los laxantes dependen de las necesidades del paciente. El objetivo es siempre conseguir unas heces blandas y moldeadas que puedan evacuarse sin esfuerzo. Limitar la duración de la toma no suele estar justificado. Si un principio activo se tolera mal o no tiene un efecto suficiente, debe cambiarse por otra clase de principio activo. Las sustancias de nuevo desarrollo no son superiores a las sustancias activas más antiguas. En caso necesario, una combinación de preparados de diferentes clases también puede dar buenos resultados.
Laxantes orales
El término laxantes salinos hace referencia al hidróxido de magnesio, la sal de Glauber, la sal de Epsom y la sal de Carlsbad. Estas sales son mal absorbidas por el cuerpo y, por lo tanto, tienen un efecto osmótico. Debido a su sabor desagradable, no son adecuadas para la administración a largo plazo, a excepción del hidróxido de magnesio. Se recomienda precaución en pacientes con insuficiencia cardiaca o renal, ya que el organismo absorbe las sales en cierta medida durante el tratamiento.
Macrogol es una fibra sintética de alto peso molecular (3350-4000) que no puede ser descompuesta por las bacterias. Cuando se utiliza, retiene el agua, lo que provoca un efecto laxante. Como el macrogol no puede descomponerse, no provoca la formación de gases en el intestino. Añadir electrolitos al macrogol no ofrece ninguna ventaja, sino que perjudica enormemente el sabor y, por tanto, la aceptación de los afectados. La dosis diaria recomendada es de unos 10 - 30 g.
Las enzimas del intestino delgado sólo pueden descomponer los disacáridos y los alcoholes de azúcar en monosacáridos de forma limitada o nula, por lo que tienen un efecto laxante. En cambio, la capacidad de absorción del sorbitol en el intestino es limitada. Sin embargo, sustancias como la lactosa o la lactulosa son procesadas posteriormente por las bacterias del colon, con lo que pierden su capacidad de ligar agua y, por tanto, tienen un efecto laxante menos pronunciado. Especialmente con un tránsito intestinal lento, esto conduce a una fuerte transformación de las sustancias. A muchos enfermos también les molesta la formación de gases o el sabor dulce(lactulosa). La dosis diaria es de 10 a 30 g.
El procinético prucaloprida actúa a través del receptor 5-HT4 (receptor de serotonina) y se utiliza en pacientes que responden mal a otras medidas. La dosis diaria suele ser de 1-4 g.
Otros laxantes orales son el bisacodilo, el picosulfato sódico o las antraquinonas.
Efectos secundarios de los laxantes orales
Todos los laxantes comercializados en Europa pueden considerarse seguros y también pueden utilizarse a largo plazo si se toma la dosis correcta. A veces puede producirse una pérdida de electrolitos con el uso prolongado y el aumento de la dosis, aunque no cabe esperar una pérdida de electrolitos con una dosis normal. Con una dosis razonable, no suele producirse hipopotasemia, aunque este efecto secundario suele advertirse en la bibliografía. Algunos pacientes refieren un ligero efecto de habituación al efecto laxante de los laxantes orales, por lo que ocasionalmente cambian de preparado o de principio activo.
Opciones de terapia rectal
El uso de laxantes rectales u orales suele depender de las preferencias individuales de los afectados. Las opciones de tratamiento rectal para el estreñimiento incluyen enemas, clysters salinos y diversos supositorios (por ejemplo, que contienen glicerina o bisacodilo). Las opciones de tratamiento rectal tienen un inicio de acción corto y son fáciles de controlar. Pueden utilizarse especialmente bien para los trastornos fecales.
Intervenciones quirúrgicas
La extirpación del colon (colectomía) con retención del recto sólo debe considerarse en casos de obstrucción grave de tránsito lento refractaria a la terapia y/o megacolon idiopático. También deben descartarse primero todos los trastornos con motilidad reducida del estómago y el intestino delgado.

Prognose
En la mayoría de los casos, el pronóstico del estreñimiento es bueno, ya que a menudo sólo los viajes, el estrés, la falta de ejercicio y/o una dieta inadecuada provocan los síntomas. El estreñimiento suele ser temporal y se resuelve por sí solo. Las contramedidas, como el aumento de la ingesta de fibra, pueden hacer que el intestino vuelva a moverse.
En el caso del estreñimiento crónico, los laxantes orales suelen ayudar, aunque a menudo se desconoce la causa exacta del estreñimiento.
Prevenir
Las siguientes medidas pueden ayudar a prevenir el estreñimiento:
Una dieta rica en fibra (productos integrales, ciruelas pasas, verduras crudas, fruta fresca con piel).
Ejercicio físico (por ejemplo, caminar o hacer deporte)
Ingesta adecuada de líquidos
Tiempo suficiente para ir al baño. En este sentido, puede ser útil fijar un horario regular, que puede practicarse.
Tiempo suficiente para la relajación física y mental
No reprimir las ganas de defecar

Autor
Dr. med. univ. Moritz Wieser
Doctor
Moritz Wieser se licenció en Medicina Humana en Viena y actualmente estudia Odontología. Escribe principalmente artículos sobre las enfermedades más comunes. Le interesan especialmente los temas de oftalmología, medicina interna y odontología.

Revisor
Thomas Hofko
Estudiante de farmacia
Thomas Hofko cursa el último tercio de la licenciatura en Farmacia y es autor y conferenciante sobre temas farmacéuticos. Le interesan especialmente los campos de la farmacia clínica y la fitofarmacia.
Principios editoriales
Toda la información procede de fuentes verificadas (instituciones reconocidas, especialistas, estudios de universidades de prestigio). Damos gran importancia a la cualificación de los autores y al fundamento científico de la información.