- Infecciones urinarias
- Dificultad para vaciar la vejiga
- chorro de orina debilitado
- sexualidad insatisfactoria
- Einschränkungen beim Geschlechtsverkehr
- Unfruchtbarkeit
- Depresión
- psychische Belastung
- Enfermedad urogenital
- predisposición genética
- bajo peso al nacer
- reconstrucción quirúrgica
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Conceptos básicos
La hipospadias es una malformación frecuente del pene en la que se produce un desplazamiento de la uretra. Afecta aproximadamente a uno de cada 200 a uno de cada 300 recién nacidos varones.
El principal síntoma de la hipospadias es un desplazamiento del orificio uretral (meato uretral externo) desde la punta del glande hasta la parte inferior del glande, a lo largo del cuerpo inferior del pene hasta el escroto.
La posición del orificio uretral se utiliza para clasificar la hipospadias y su gravedad. Se distingue entre las formas anteriores (distales), en las que el meato aún se encuentra en la zona del glande inferior o el margen del glande, y las formas intermedias (peneanas), en las que ya ha migrado al cuerpo del pene. En las formas especialmente graves (proximales), el orificio uretral puede desplazarse a la zona testicular (escrotal) o perineal (perineal). Las hipospadias distales son las más frecuentes y representan aproximadamente el 75 % de todos los casos. Las formas intermedias se dan en aproximadamente el 20 % y las hipospadias proximales son, en general, muy raras.
Además del desplazamiento del orificio uretral, la hipospadias también puede provocar una curvatura del pene o cambios en el prepucio. En la "hipospadias sin hipospadias" (hypospadia sine hypospadia), el meato está en la posición normal, pero acompañado de una curvatura pronunciada del pene, así como de cambios graves en el prepucio. Otras malformaciones como los testículos no descendidos (maldescensus testis) o la hernia inguinal (hernia inguinalis) también se dan con frecuencia en la hipospadias.
Causas
La hipospadias existe ya desde el nacimiento y se debe a un desarrollo defectuoso del embrión en el tercer y cuarto mes de embarazo. Se sospecha de una interrupción en el desarrollo de la uretra, que provoca el desplazamiento del meato. El momento de la interrupción del desarrollo determina la gravedad de la hipospadias. Cuanto más precoz, más grave.
Se habla de varios factores causales. Debido a una acumulación familiar, se supone un componente genético. El riesgo aumenta significativamente en los hijos de padres afectados y en sus hermanos. El desarrollo de los genitales y la uretra está controlado en gran medida por hormonas sexuales como la testosterona, por lo que también se habla de factores perturbadores en estos sistemas -como mutaciones en genes relevantes- como causa. Sin embargo, sólo en el 5% de los casos se encuentra una causa genética. El hipospadias también puede darse en el contexto de síndromes genéticos raros en combinación con otras malformaciones, que suelen tener como causa un defecto genético.

También se sospecha que las influencias hormonales externas, como las toxinas ambientales, las sustancias vegetales (fitoestrógenos) y los fármacos, favorecen la aparición de hipospadias. En resumen, sin embargo, hay que decir que las pruebas científicas al respecto no son concluyentes en la actualidad. Un factor de riesgo general para el desarrollo de hipospadias es el bajo peso al nacer.
Síntomas
La hipospadias suele detectarse en los primeros meses tras el nacimiento y, por lo general, se recomienda un tratamiento quirúrgico precoz. Debido a las diferentes manifestaciones, los síntomas pueden variar. Entre ellos se incluyen:
Problemas para orinar
Mayor riesgo de infecciones urinarias
Restricciones en las relaciones sexuales
Estética insatisfactoria
Infertilidad
Calidad de vida reducida
Sexualidad insatisfactoria
Estrés psicológico e incluso depresión
Las principales causas de la hipospadias son la restricción de la función urinaria, las dificultades y el dolor durante las relaciones sexuales, y una estética a menudo insatisfactoria para la persona afectada. Las consecuencias son: estrés psicológico, comportamiento de evitación sexual y aislamiento social, así como depresión.
Diagnóstico
La hipospadias suele ser un diagnóstico visual que se realiza durante la exploración urológica o ya en la consulta del pediatra. Además de la posición de la uretra, también deben tenerse en cuenta el prepucio y una posible curvatura del pene.

Dado que los trastornos de la diferenciación sexual pueden ser la causa subyacente, éstos deben controlarse y, en caso necesario, deben realizarse más aclaraciones al respecto. Además, un examen ecográfico de las vías urinarias puede ser útil para excluir otras anomalías.
Terapia
El tratamiento del hipospadias suele consistir en la reconstrucción quirúrgica. Hoy en día, la cirugía se intenta antes del 18º mes de vida si el diagnóstico se hace precozmente. Si el diagnóstico se retrasa, también es posible una operación posterior. La indicación se realiza en función de la anatomía. Depende de la posición de la salida de la uretra, de una posible curvatura del pene y de cambios en los testículos. La indicación suele discutirse con los padres y, en función de la edad, con el paciente. Los objetivos de la operación son reubicar la salida uretral en el glande, conseguir un chorro urinario normal, corregir la curvatura del pene y lograr una función sexual normal más adelante. La elección de la técnica quirúrgica depende en gran medida de la anatomía, las malformaciones a tratar y la situación intraoperatoria. A menudo, el alcance de la intervención es difícil de predecir en el preoperatorio. En casos muy pronunciados, suelen ser necesarias varias operaciones.

El pronóstico de la hipospadias depende del diagnóstico precoz y de la cirugía. Al tratarse de una intervención muy compleja, se recomienda realizarla en un centro especializado. Es posible que se produzcan complicaciones como fístulas uretrales o estenosis. Por regla general, la operación puede mejorar significativamente la estética y la función del pene, así como la calidad de vida del paciente.

Autor
Dr. med. univ. Bernhard Peuker, MSc
Doctor
Bernhard Peuker es profesor y asesor médico en Medikamio y trabaja como médico en Viena. Su trabajo se basa en sus conocimientos clínicos, su experiencia práctica y su pasión científica.

Revisor
Dr. med. univ. Moritz Wieser
Doctor
Moritz Wieser se licenció en Medicina Humana en Viena y actualmente estudia Odontología. Escribe principalmente artículos sobre las enfermedades más comunes. Le interesan especialmente los temas de oftalmología, medicina interna y odontología.
Principios editoriales
Toda la información procede de fuentes verificadas (instituciones reconocidas, especialistas, estudios de universidades de prestigio). Damos gran importancia a la cualificación de los autores y al fundamento científico de la información.